Casa Vacía es una editorial que radica en la Isla de Richmond, al sur de Nueva Inglaterra, la Isla de Manhattan y el Potomac River. En esta comarca grazna el cuervo de Poe. La Rue de Rome es paralela los martes por la noche. Nieva por definición, y los días soleados viven en Mantua —exilio de poetas prosaicos.
Como todo proyecto editorial serio es una empresa que publica por “amor al arte”. Puede parecer una editorial de autores cubanos, y lo es: toda nación es una isla; y toda isla termina siendo, por voluntad oceánica, una fatalidad geográfica y espiritual llamada Cuba, Abuc, Bacus, Babilonia, Baudelaire, Babel, Bohío…
No se admiten manuscritos no solicitados: los editores se encargan de pedirlos, para evitar aquello de decir que “no” (esa bella parola, femme fatale).
Casa Vacía cuenta además con un Comité lector, discreta sociedad de lectores, editores y cómplices que acompaña la selección de manuscritos, sugiere títulos, discute colecciones y ayuda a sostener la conversación secreta de la editorial. No es tribunal, sínodo ni oficina de sellos húmedos; apenas una mesa con libros abiertos, alguna taza abandonada y la sospecha de que publicar sigue siendo una forma elegante de perder el tiempo en serio.
Nuestro plan editorial: 12,5 libros al año; pueden ser menos, pueden ser más, dependerá siempre de cuán largo duerman los editores.
Hasta el día de hoy (ogni giorno, fuori dal tempo degli dèi) son seis las colecciones: 1) la principal, sin nombre, que es nadie, como Ulises; 2) la Colección Archivo Cubano —aquí gobierna el aldeano vanidoso; 3) la Colección Afinidades Electivas —un poco de universalidad, en dosis breves pero esenciales, coloca a Mente en espacios saludables; 4) la Colección Mauberley —cuasi plaquettes de poesía, hommage al miglior fabbro, último Doge della Repubblica di Venezia; 5) la Prufrock Collection —cuadernos de poesía en la lengua prestada de Phlebas el fenicio, ciudadano ilustre de St. Louis; y 6) la Melville Collection —prosa en la lengua de la ballena blanca.
Parva Forma es el magazine literario de la editorial. La periodicidad le es ajena; su publicación dependerá —una vez más— de los monstruos que provoquen las siestas de sus directores.
Para cualquier duda, queja y/o sugerencia pueden escribir a casavacia16@gmail.com, aunque no esperen respuesta, por aquello del carpe diem.
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Casa Vacía is a publishing house that resides on the Isle of Richmond, south of New England, the Island of Manhattan, and the Potomac River. In this province, Poe’s raven croaks. The Rue de Rome runs parallel on Tuesday nights. It snows by definition, and sunny days live in Mantua — exile of prosaic poets.
Like every serious editorial project, it is an enterprise that publishes for “the love of art.” It may look like a publishing house for Cuban authors, and it is: every nation is an island; and every island, by oceanic will, eventually becomes a geographical and spiritual fatality called Cuba, Abuc, Bacus, Babylon, Baudelaire, Babel, Bohío…
Unsolicited manuscripts are not accepted: the editors take care of requesting them, in order to avoid having to say “no” (esa bella parola, femme fatale).
Casa Vacía also has a Reading Committee, a discreet society of readers, editors, and accomplices that accompanies the selection of manuscripts, suggests titles, discusses collections, and helps sustain the publishing house’s secret conversation. It is not a tribunal, a synod, or an office of wet stamps; merely a table with open books, some abandoned cup, and the suspicion that publishing remains an elegant way of wasting time seriously.
Our editorial plan: 12.5 books a year; it may be fewer, it may be more, depending always on how long the editors sleep.
To this day (ogni giorno, fuori dal tempo degli dèi) there are six collections: 1) the main one, nameless, which is no one, like Ulysses; 2) the Cuban Archive Collection — here the vain villager rules; 3) the Elective Affinities Collection — a bit of universality, in brief but essential doses, places Mind in healthy spaces; 4) the Mauberley Collection — quasi-plaquettes of poetry, hommage to the miglior fabbro, last Doge della Repubblica di Venezia; 5) the Prufrock Collection — poetry chapbooks in the borrowed language of Phlebas the Phoenician, illustrious citizen of St. Louis; and 6) the Melville Collection — prose in the language of the white whale.
Parva Forma is the publishing house’s literary magazine. Periodicity is foreign to it; its publication will depend — once again — on the monsters provoked by its directors’ siestas.
For any questions, complaints, and/or suggestions, you may write to casavacia16@gmail.com, though you should not expect a reply, on account of carpe diem.
Me parecen geniales
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Hacen presentaciones de libros en Richmond VA?
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